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  • José García

¿Qué es ser un buen político?

Se percibe en el ambiente de la política guerrerense que el próximo gabinete de la Gobernadora Electa, Evelyn Salgado, puede traer algunas sorpresas indeseables; hay un sinfín de tiradores postrados en el café Punta del Cielo ubicado al sur de la capital del estado, buscando la oportunidad de ofrecer sus servicios a la nueva elite política de nuestra entidad. Dese una vuelta y encontrará hasta al más férreo opositor de MORENA en tiempos electorales, ahora en busca de redención y perdón para obtener “algo” que les permita continuar en el juego de la politiquería, tan carente de congruencia, tan dotada de cinismo.


Pero con miles de curriculums en mano, con tantos compromisos políticos que pagar y tantas recomendaciones al oído la gobernadora pensará entre el ruido estruendoso que genera el poder ¿qué es en esencia un buen político? La pregunta es sencilla en forma, kafkiana de fondo. La política, sin tanta vuelta, se asocia con la toma de decisiones en beneficio de una sociedad; la política es poder y el poder sirve para servir, si no, no sirve de nada. Un político entonces es un personaje que ejerce poder, que decide, que gestiona y que administra asuntos de índole público. ¡Vaya responsabilidad! ¿qué características debe poseer una persona para ser considerado un buen político?


La respuesta más academizada lo invitará al análisis de distintas corrientes filosóficas, a la revisión de las escuelas del pensamiento político, al sentido crítico de la sociología política y a las respuestas institucionalizadas y ortodoxas de la ciencia política. Encontrará muchas coincidencias negadas entre sí, lo normal, puesto que los científicos sociales solemos negar la trascendencia de otras disciplinas. Pero lo que yo puedo aportar es una adjetivación simple y sin pretensiones escolares. La base de un buen político es la esencia de la política clásica, servir a los demás; sobre eso existen algunas otras características, como la formación académica, por ejemplo.


Y si, ya sé lo que está pensando (también le entramos al tarot), los tecnócratas tenían posgrados en Harvard y Yale y lo resultados están a la vista, en efecto; también le comento que Javier Duarte y Humberto Moreira son Doctores en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Nacional Autónoma de México respectivamente; y que Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, no tenía ni siquiera el título de licenciatura, está claro que la universidad no hace al buen político pero si que lo puede dotar de herramientas teóricas, metodológicas, heurísticas y axiológicas para llevar a buen puerto sus encomiendas.


El otro tema es la congruencia; creo que a estas alturas de la vida política los guerrerenses ya no pedimos calidad técnica (aunque creo que tampoco la hemos tenido) sino respuestas morales. Ha sido un gobierno indecente tras otro, con políticas de Estado compensatorias, clientelares y electoreras; la razón de la alternancia política que estamos presenciando es debido al cinismo con el que se han manejado los políticos “tradicionales”, que aún con el agua al cuello jamás dejaron de plasmar el sello de la casa colando a sus hijos, parejas, familia y amigos en diputaciones, presidencias municipales, regidurías, sindicaturas, etc., desplazando, una vez más, a sus cuadros jóvenes. Aún no entienden que no entienden.


Por último; un político idóneo es aquél que se rodea de mejores actores que él. El centralismo en la toma de decisiones es una tentación permanente, sin embargo, la construcción de un equipo sólido, horizontal, con sinergia, con autocrítica y con la capacidad de regularse técnica y moralmente es indispensable. Lo que vemos, lamentablemente, es a políticos malos rodeados de políticos peores. El hermano, la suegra, el hijo o el compadre son los flamantes asesores. Lamentablemente en el juego de los favores políticos el único damnificado termina siendo el ciudadano común. Como apéndice agregaría la cercanía con el pueblo, la capacidad de dialogo e interlocución y una línea ideológica definida y comprobable. Por supuesto que las definiciones son ampliables y retroalimentables.


Gracias.


José Luis García

Posgraduado en Políticas Públicas, FLACSO. Profesor Universitario.

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