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  • Cesar Rosas

Los retos de Evelyn Salgado Pineda y la alternancia política.

El pasado viernes 15 de octubre, rindió protesta la maestra Evelyn Cecia Salgado Pineda como Gobernadora Constitucional del Estado Libre y Soberano de Guerrero, cargo que le fue conferido por el voto popular el domingo 6 de junio del presente año. Es importante mencionar que será la primera mujer en ocupar dicho cargó, además, llega con altas expectativas de cambio para una entidad caracterizada por un amplio rezago social, con grandes problemas de seguridad, con amplios territorios controlados por grupos criminales y altos niveles de corrupción; lo que sin duda será un gran reto para el nuevo gobierno.


Con la llegada de Evelyn a la gubernatura como abanderada de MORENA, partido que por primera vez gobernara la entidad, se da la tercera alternancia política; la primera fue en 2005 con Zeferino Torreblanca bajo las siglas del PRD y la segunda en 2015 con el regreso del PRI con Héctor Astudillo. En este sentido, es importante decir que en términos procedimentales las elecciones siguen siendo el medio idóneo para otorgar la representatividad política. Por otro lado, tal como lo plantea Crespo, se entiende por alternancia política como el proceso mediante el cual un partido sustituye a otro en el gobierno por decisión de la mayoría de los ciudadanos, en otras palabras, cuando ocurre la alternancia, el partido en el gobierno deja de serlo y pasa a ser oposición, y algún partido que estaba en la oposición se convierte en el partido en el gobierno.


Así, podemos decir que el reto hoy para la democracia sería traducir estos cambios de partido en resultados positivos para la ciudadanía en contextos como el de Guerrero, donde las alternancias pasadas no generaron grandes transformaciones en el ejercicio gubernamental. Dicho de otra manera, el que exista alternancia con la renovación política, no ha sido prueba suficiente de una buena democracia o una democracia de calidad. Para que exista una plena democracia es fundamental que se respeten los derechos, y no solo los relacionados con la libertad, sino también los sociales y, además existan reglas claras del juego en el sistema electoral mediante el máximo consenso posible de los actores.


Con la presentación del Gabinete de la gobernadora, integrado paritariamente por 10 mujeres y 10 hombres, es importante resaltar que no hay políticos tradicionales, eso en mi opinión es una buena señal, parece ser que se cuidaron los perfiles profesionales de quienes ocuparan las secretarias del gabinete, en las cuales participaran académicos de la UAGro y algunos egresados de la misma. Mi preocupación, en ese sentido, es si la academia se lleva con el ejercicio de la política, una cosa es la teoría y otra muy distinta la realidad social, puesto que muchos de los desafíos para este nuevo gobierno vienen de la pobreza y de la desigualdad impérate en la mayor parte de la entidad, sumado a ello la latente inseguridad derivado de los grupos de facto que imponen su ley y, en algunos casos, mantienen fuerte influencia en el quehacer político municipal.


Finalmente es necesario señalar que la participación ciudadana en Guerrero se ha encauzado en mayor medidas por los procesos electorales, causando un incremento de los niveles democráticos en la entidad, sin embargo, para consolidar cada vez más una democracia de calidad, es necesario ir más allá de la emisión del voto, es necesario generar mecanismos que aseguren no sólo el ejercicio político de la ciudadanía reflejado en su voto o en la ocupación de puestos de elección popular, sino además, la posibilidad de participar en los asuntos públicos; es decir, tener posibilidades de ser consultado, involucrarse y vigilar las acciones que los gobiernos realizan, y no como simples papeletas de un día y en sujetos pasivos de la cosa pública, así la nueva gobernadora tiene el reto de mantenerse cerca del pueblo, su cercanía le permitirá tener la legitimidad que se requiere para transformar la entidad, pero esa cercanía no solo debe entenderse como un saludo y encuentro próximo, sino en un diálogo permanente para imponer un cogobierno: ciudadanía-gobierno.


Cesar Rosas

Politólogo, Profesor Universitario

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